El Viaje dentro de la obra de Remedios Varo


El viaje es el símbolo universal de cambio o evolución, en la psicología, el viaje simboliza la aspiración o el anhelo y la búsqueda del descubrimiento de uno mismo[1]. Se asocia también con otros significantes como “el más allá”, “el peregrinaje” o “el héroe y heroína”[2].

Por:

Ma. Fernanda Castro López, Elena Galeana Ugalde, Marianne Gómez-Arzapalo,  Fairuz Barrera Karam y Patricia Palencia.


LadespedidaRemedios Varo de niña, experimentó y disfrutó de muchas aventuras y viajes, realizados con toda su familia a lugares muy variados como el Norte de África, Francia y España. Aunque también realizo viajes forzados, causados por la guerra y el exilio[3], como Francia y México. Janet Kaplan -biógrafa más importante de Varo- comenta que la fascinación de la artista por los viajes en extraños vehículos hacía destinos desconocidos refleja una vida marcada por el viaje[4]. En cuestión de literatura universal a Remedios le gustaba leer los increíbles viajes descritos por Julio Verne y los misterios de Edgar Allan Poe[5]. Kaplan supone que debido a los viajes de Varo a lugares no muy conocidos, la lectura que gustaba sumado a sus dibujos sobre mecánica –recordemos que su padre era un ingeniero hidráulico-, la pintora haya desarrollado una fascinación por la invención de medios de locomoción fantásticos[6].

 

El viaje, para Varo, como síntoma, representa un profundo significado tanto espiritual como psicológico. Al encontrarse en el exilio se embarcó en un peregrinaje espiritual, es decir: se comprometió a una búsqueda por el  conocimiento interior, sin descanso alguno buscando en cualquier dirección que pudiera ofrecerle nuevas maneras de conocer[7]. Alentada por varios personajes del movimiento surrealista, la artista buscó dentro de sus sueños, la alquimia, la astrología, el misticismo, la magia, lo oculto y la ciencia, abriéndose camino por cualquier sendero por el cual pudiera explorar lo desconocido, dentro de ella -inconsciente- y en el Universo. Está exploración o viaje personal, se convirtió en el tema dominante de su trabajo[8].

Cabe la pena señalar que el símbolo del viaje, en la obra de Remedios Varo, se encuentra siempre en relación con alguna máquina u objeto fantástico, que si bien nos parecen alucinantes en nuestra realidad, dentro de la de la obra y el mundo de Varo encuentran una perfecta lógica. En el mundo de las obras, el objeto fantástico se convierte en el más real.

 

En algunas de las obras de la artista en que podemos encontrar el símbolo del viaje, de las cuales se hablará posteriormente, son: El hallazgo, Transito en  espiral y Exploración de las fuentes  del río Orinoco.

 

En El hallazgo (1956) un barco atado de manera triple con velas muy elaboradas se mueve  río abajo rodeado de un bosque oscuro, hacía una perla que brilla en la distancia. En Transito en espiral (1962), una serie de vehículos, cada uno de diferente diseño, viajan a través de una ciudad medieval -que parece un laberinto-  hacia la torre central. El curso del viaje -en espiral y hacía adentro- puede ser visto simbólicamente como el peregrinaje espiritual de Varo, un viaje psíquico hacía adentro, a través de los desdoblados niveles de lo consciente[11].

 

En Exploración de las fuentes del río Orinoco (1959) -obra que realizó durante su viaje por Venezuela- la viajera es una mujer de carácter determinado en un viaje en solitario para encontrar <<la fuente>. Aunque se encuentra graciosamente vestida con un impermeable de estilo inglés y sombrero de bombín, la seriedad de su propósito no está comprometida. Aunque su  vehiculo parece muy divertido -un abrigo transformado en un frágil y pequeño barco, con notas dentro de una bolsa y una brújula- no niega la intensidad de su expresión o la mirada de los pájaros negros que la observan detenidamente, desde unos árboles cercanos. La heroína de la pintura es una mujer independiente y decidida, embarcada en una misión: encontrar la fuente. Lo que encuentra, significativamente, es que la fuente es una simple copa de vino colocada en una modesta mesa en una copa de un árbol. De la copa, emana y fluye milagrosamente un líquido, creando el mismo río donde ella viaja. De nuevo encontramos que es una obra fantástica pero a la vez autobiográfica. El barco-abrigo y las maderas inundadas de los árboles, son en opinión de Kaplan, imágenes de ensueño evocativas del viaje subconsciente[13]. Aunque en efecto realizó un viaje por el Orinoco y se unió a una expedición para encontrar oro, la cual fracasó,  en su visita a Venezuela. Dentro de la obra, la protagonista y su búsqueda deben ser entendidas en un ámbito psicológico y espiritual: la búsqueda por el oro es la el oro filosofal, el líquido alquímico de la transformación. Como la  alquimia se refiere tanto a una investigación científica, como  místico, Varo utiliza el viaje y exploración de los recursos del río como metáfora de la búsqueda por el ser, iluminación y la verdad[14]. La protagonista es una exploradora, buscando dentro de la naturaleza como dentro del ser, todas las posibilidades que el mundo puede ofrecer, ese es su deseo.

 


[1] Tresidder, Jack. Diccionario de los símbolos, México: Tomo, 2003, p. 246.

[2] Ibid., p. 246.

[3] Kaplan, Janet A. “Remedios Varo” en Feminist Studies, Vol. 13, No. 1 (primavera de 1987), p. 39.

[4] Kaplan, Janet A. “Remedios Varo: Voyages and Visions” en Woman’s Art Journal, Vol. 1, no. 2 (Otoño 1980 – Invierno 1981), p. 14.

[5] Ibid., p. 14.

[6] Ibid., p. 14.

[7] Ibid., p. 14.

[8] Ibid., p. 14.

[11] Ibid., p. 14.

[13] Ibid., p. 15.

[14] Ibid., p. 15. 

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